Tiempo de Pascua
12 ABRIL

Santoral Católico del 12 de Abril

"Dios es el único que llena el corazón."

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El santoral católico del 12 de abril reúne una novicia chilena que nunca llegó a profesar, un médico napolitano que atendía a los pobres sin cobrarles, un papa del siglo IV que defendió la ortodoxia frente al poder imperial, y un sacerdote mexicano ejecutado por seguir siendo sacerdote. Vidas sin ningún parecido exterior que comparten, sin embargo, la misma disposición de fondo: hicieron lo que creían que debían hacer sin calcular previamente si el momento era el adecuado o si el coste era asumible. El calendario cristiano lleva siglos registrando esa disposición porque sabe que es lo más escaso y lo más necesario en cualquier época.

Santa Teresa de los Andes

Juana Fernández Solar nació en Santiago de Chile en 1900, en el seno de una familia de clase alta con vida religiosa activa. Desde adolescente sus diarios, que se conservan, muestran una interioridad poco común: no la piedad superficial del ambiente sino una relación personal con Dios que ella misma describía con una precisión que sorprende en alguien de su edad. A los diecinueve años ingresó en el Carmelo de Los Andes, al pie de la cordillera, tomando el nombre de Teresa de Jesús.

No llegó a profesar. Poco después de su ingreso contrajo tifus y murió el 12 de abril de 1920, con veinte años. Había sido novicia durante menos de un año. La brevedad de su vida religiosa institucional no impidió que su figura se extendiera con rapidez entre los fieles chilenos, primero, y latinoamericanos después. Sus escritos circularon, sus cartas fueron estudiadas, y el proceso de beatificación avanzó con una velocidad que reflejaba algo real en la devoción popular.

Juan Pablo II la beatificó en 1987 y la canonizó en 1993, en Santiago de Chile, en la primera canonización celebrada en suelo latinoamericano. Es la única santa nacida en Chile y la primera canonizada de América Latina que no fue misionera ni mártir sino contemplativa.

Lo que sus escritos revelan no es una espiritualidad extraordinaria en el sentido de los fenómenos místicos sino algo más escaso y más difícil de sostener: una claridad sobre lo que importa, mantenida con consistencia a lo largo de una vida corta y sin grandes acontecimentos externos. Teresa de los Andes no hizo nada visible. Eligió el Carmelo en un país y una época en que había otras opciones más activas, y lo eligió porque entendía la contemplación no como retirada del mundo sino como forma de cargarlo. «Consagro mi vida a Dios por el mundo pecador», escribió. La frase no es retórica devocional. Es un programa.

Para el mundo hispanohablante, y especialmente para América Latina, su figura tiene un peso particular: es una santa de allí, de ese paisaje, de esa cultura, de esa lengua. No llegó de Europa ni murió en misión. Nació, vivió y murió en Los Andes, y eso es parte de lo que el 12 de abril celebra.

José Moscati: el médico que no cobró a los pobres

San José Moscati nació en Benevento en 1880 y murió en Nápoles en 1927, a los cuarenta y seis años, mientras descansaba en su sillón después de una mañana de consultas. Era catedrático de medicina, investigador reconocido, especialista en enfermedades metabólicas, y atendía a sus pacientes pobres sin cobrarles y dejando a veces dinero entre los pliegues de las recetas para que pudieran comprar los medicamentos.

No es un santo de leyenda medieval ni de época de persecuciones. Es un médico de principios del siglo XX, con publicaciones científicas, con una carrera universitaria, con colegas que lo conocían y que dejaron testimonio de cómo ejercía. Lo que lo distinguía no era ningún don sobrenatural en la consulta sino la continuidad entre su fe y su práctica profesional: trataba a los enfermos como personas cuya dignidad era intangible, sin distinción de clase ni de solvencia económica.

El Martirologio dice que atendiendo a los cuerpos, curaba a la vez las almas. La frase podría parecer piadosa y abstracta, pero los testimonios de sus pacientes la concretan: Moscati hablaba con ellos, escuchaba, trataba la enfermedad dentro de una vida que tenía sentido o que había perdido el sentido, y eso formaba parte de lo que él entendía por curar. Fue beatificado en 1975 y canonizado en 1987. Sigue siendo patrono de los médicos en Italia.

En una época en que la medicina debate continuamente los límites de la atención integral y el riesgo de reducir al paciente a un conjunto de síntomas, Moscati es un referente que no necesita traducción.

Julio I y Zenón: dos pastores del siglo IV frente a la misma crisis

El 12 de abril recuerda a dos figuras del siglo IV que, desde posiciones muy distintas, respondieron al mismo desafío doctrinal: la crisis arriana que siguió al Concilio de Nicea y que durante décadas amenazó con revertir sus definiciones.

El papa Julio I, cuya sepultura estaba en el cementerio de Calepodio en la vía Aurelia, gobernó la Iglesia de Roma entre 337 y 352. Su pontificado estuvo marcado por la defensa de Atanasio de Alejandría, el gran campeón de la ortodoxia nicena, que fue exiliado varias veces por emperadores favorables al arrianismo. Julio lo acogió en Roma, lo defendió ante los obispos orientales y convocó el Concilio de Sárdica en 343 para intentar restablecer la comunión rota. No lo consiguió del todo, pero la firmeza de Roma en ese período fue determinante para que la definición de Nicea sobreviviera a la presión imperial.

Zenón de Verona, obispo de esa ciudad hasta su muerte hacia 372, actuó en el mismo período desde una sede provincial. Sus homilías, que se conservan, muestran a un predicador que conocía bien a su comunidad y que entendía la catequesis bautismal como el eje de la vida de la Iglesia. Llevó a Verona, dice el Martirologio, hasta el bautismo de Cristo: una imagen que apunta a una ciudad transformada por la acción pastoral sostenida de un obispo que se quedó en su sitio mientras el mundo doctrinal se sacudía a su alrededor.

David Uribe y la Cristiada: un mártir mexicano en el año de Moscati

San David Uribe murió el mismo año que José Moscati, 1927, pero en circunstancias radicalmente distintas. Era sacerdote en el estado de Guerrero, en México, durante la persecución religiosa de la Cristiada, el conflicto que enfrentó al gobierno de Plutarco Elías Calles con los católicos mexicanos entre 1926 y 1929.

Las leyes Calles prohibían la enseñanza religiosa, suprimían las órdenes religiosas y sometían el culto a un control estatal que los obispos mexicanos consideraron inaceptable. La respuesta popular fue el levantamiento armado de los cristeros, que gritaban Viva Cristo Rey en las batallas. David Uribe no fue un combatiente sino un sacerdote que siguió ejerciendo su ministerio en la clandestinidad hasta que fue detenido y ejecutado.

El Martirologio lo sitúa en la aldea de San José, en territorio de Chilpancingo, y anota simplemente que por Cristo Rey padeció el martirio. La expresión no es solo devocional: Cristo Rey era el grito de los mártires de la Cristiada, el símbolo de una fe que se negaba a aceptar que el Estado tuviera la última palabra sobre lo sagrado. Fue beatificado junto a otros mártires mexicanos en 1992 y canonizado en el año 2000.

Todos los santos del 12 de Abril

  • Santas Visia y Sofía
  • Papa San Julio I
  • San Zenón de Verona
  • San Sabas Godo
  • San Constantino de Gap
  • San Damián de Pavía
  • San Basilio de Pario
  • San Erkembodone
  • San Alferio de Cava
  • Beato Lorenzo de Belém
  • Santa Teresa de los Andes
  • San José Moscati
  • San David Uribe