Martes Santo · Semana Santa
31 MARZO

Santoral Católico del 31 de Marzo

"Hay personas que predican con palabras y otras que predican con lo que aguantan. Las dos formas son necesarias."

El santoral católico del 31 de marzo abre con un mártir persa del siglo V cuya historia es de las más duras del santoral de marzo. San Benjamín era diácono en Persia durante el reinado de Vararane V — un rey que había perseguido a los cristianos de su territorio y que llegó a un acuerdo con el Imperio Romano por el cual los persas se comprometían a no molestar a los cristianos si estos no hacían proselitismo entre los zoroastrianos.

San Benjamín — el diácono que no dejó de predicar

San Benjamín de Persia fue detenido durante esa persecución y liberado al cabo de un año gracias a la intervención diplomática romana, con la condición de que no predicara más. Rechazó la condición. Siguió predicando. Fue arrestado de nuevo y torturado con una ferocidad que el Martirologio describe sin rodeos: le clavaron cañas agudas bajo las uñas.

No hay en su historia ninguna ambigüedad heroica — es simplemente un hombre que consideró que callar el evangelio era un precio demasiado alto, aunque el precio de no callarlo fuera ese. Murió hacia el año 420. La Iglesia lo recuerda el último día de marzo, en Semana Santa, cuando el tema del precio de la fidelidad está en el centro de toda la liturgia.

San Guido de Pomposa — la soledad que atrae

San Guido de Pomposa es uno de esos santos que buscaron la soledad y descubrieron que la soledad, cuando es auténtica, atrae. Abad del monasterio de Pomposa, en la región de Parma, en el siglo XI, recibió a tantos discípulos que lo que había empezado como un proyecto eremítico se convirtió en una comunidad floreciente.

El Martirologio describe con precisión lo que lo caracterizaba: la oración, la contemplación y el culto divino. No la organización, no la administración, no la visión estratégica — aunque restauró los edificios del monasterio y supo gobernar la comunidad. Lo que lo definía era lo que hacía cuando no gobernaba. La soledad a la que aspiraba no era huida sino profundidad, y esa profundidad era lo que los que venían a él querían encontrar.

Murió en 1046. Su figura encarna una paradoja que la vida espiritual conoce bien: el que más busca a Dios es el que más encuentra a los hombres que lo buscan también.

Beato Buenaventura Tornielli — el sermón que no terminó

Beato Buenaventura Tornielli, fraile de los Siervos de María del siglo XV, tiene en el Martirologio una nota que merece detenerse: falleciendo ya octogenario, mientras predicaba un sermón cuaresmal.

Ochenta años. En Udine. Predicando la Cuaresma. Murió en el púlpito o lo suficientemente cerca como para que el Martirologio lo recuerde así. No como anécdota sino como síntesis de una vida: había recorrido Italia durante décadas moviendo al pueblo a la penitencia, y cuando llegó el momento de morir estaba haciendo exactamente lo que había hecho siempre.

Hay algo envidiable en esa coherencia final — no en el sentido de desear una muerte dramática sino en el sentido de que cuando llegue el momento, uno esté haciendo lo que importa.

Beata Natalia Tułasiewicz — la maestra en Ravensbrück

Cerrando el mes de marzo, una figura del siglo XX que sintetiza muchas de las historias de este mes: Natalia Tułasiewicz, maestra polaca, beatificada por Juan Pablo II en 1999.

Cuando los nazis ocuparon Polonia en 1939, Natalia tenía treinta y tres años y era profesora de lengua polaca. Durante la ocupación organizó clases clandestinas para mantener viva la cultura y la identidad polaca — un acto de resistencia que el régimen consideraba tan peligroso como empuñar un arma. Fue deportada a Alemania como trabajadora forzada y más tarde trasladada al campo de concentración de Ravensbrück.

Allí siguió siendo maestra. Organizó actividades culturales y espirituales entre las prisioneras, las acompañó, las sostuvo. Murió en marzo de 1945, pocas semanas antes de la liberación del campo, por inhalación de gases.

El Martirologio la llama mártir. No murió proclamando su fe en voz alta — murió siendo quien era en el lugar más inhóspito posible. A veces eso es suficiente. A veces eso es todo.

Todos los santos del 31 de Marzo

  • San Benjamín de Persia
  • Santa Balbina de Roma
  • San Agilolfo de Colonia
  • San Guido de Pomposa
  • Beata Juana Carmelita de Toulouse
  • Beato Buenaventura Tornielli
  • Beato Cristóbal Robinson
  • Beata Natalia Tułasiewicz