Jueves Santo · Triduo Pascual
2 ABRIL

Santoral Católico del 2 de Abril

"El que no aspira a nada tiene la libertad de decirle la verdad a quien lo tiene todo."

El 2 de abril está presidido por una de las figuras más paradójicas del santoral: San Francisco de Paula, el ermitaño calabrés que eligió ser el último de todos y terminó sus días en la corte del rey de Francia.

San Francisco de Paula

Nació en Paula, Calabria, en 1416, hijo de campesinos. A los trece años cumplió el voto que sus padres habían hecho ante San Francisco de Asís y pasó un año en un convento franciscano. Lo que vio allí no lo convenció de quedarse, lo convenció de buscar algo más radical. Se retiró a una cueva en la costa del Mediterráneo. Seis años solo.

En 1435 dos jóvenes le pidieron ser sus discípulos. Francisco los aceptó, construyó tres celdas y una capilla y fundó sin quererlo lo que sería la Orden de los Mínimos nombre que él mismo eligió y que lo dice todo: los últimos de todos los fieles. A los tres votos clásicos añadió un cuarto: la abstinencia total y permanente de carne, huevos, leche y derivados animales. Una Cuaresma perpetua que él mismo practicó durante toda su vida.

La fama de santidad creció sin que él la buscara. En 1481 el papa Sixto IV le pidió que viajara a Francia para acompañar al rey Luis XI, aterrorizado ante la muerte. Francisco fue a pie, porque su regla no le permitía montar a caballo. Llegó a Tours y encontró a un rey en pánico. No le prometió la curación. Le habló de la muerte como de un paso. Lo acompañó.

Luis XI murió en 1483. Francisco se quedó en Francia veinticinco años más. Los reyes siguientes, Carlos VIII y Luis XII, lo retenían porque nadie quería prescindir de su consejo. El ermitaño que había huido del mundo terminó en la corte más poderosa de Europa, asesorando a reyes sin ceder en nada: mismo hábito, misma abstinencia, misma austeridad. No negoció ninguna condición de su vida religiosa a cambio de la influencia que se le ofrecía.

Murió en Tours el 2 de abril de 1507, con noventa y un años. Fue canonizado doce años después de su muerte.

San Affiano y Santa Teodora

Cesarea de Palestina, año 306. El emperador Maximino ha ordenado que toda la población sacrifique públicamente a los dioses. El prefecto Urbano supervisa el rito en la plaza. Y un joven llamado Affiano sin cargo, sin investidura, sin ningún papel oficial se abre paso entre la multitud, agarra al prefecto del brazo e intenta detener la ceremonia.

Lo que siguió fue atroz: le envolvieron los pies en lino empapado en aceite y le prendieron fuego. Todavía respirando, lo arrojaron al mar.

Al año siguiente, en la misma ciudad, una mujer llamada Teodora, natural de Tiro, sin nombre en los registros del poder saludó a los confesores de la fe que estaban de pie ante el tribunal y les pidió que se acordaran de ella cuando llegaran ante el Señor. Los soldados la detuvieron por ese saludo. Fue torturada y arrojada también al mar.

Dos gestos mínimos, agarrar un brazo y pronunciar un saludo que costaron la vida. El Martirologio los recuerda no porque fueran estrategas ni líderes sino porque en el momento en que había que elegir entre ver y actuar, eligieron actuar.

Beato Guillermo Apor

Cierra el día uno de los santos más recientes y más conmovedores del 2 de abril: el Beato Guillermo Apor, obispo húngaro, que murió en Pascua de 1945.

Era obispo de Györ cuando llegaron las tropas soviéticas al final de la Segunda Guerra Mundial. En los días de caos que siguieron, Apor abrió su casa a unos trescientos refugiados, mujeres, ancianos, familias que huían. El Viernes Santo por la tarde un grupo de soldados entró a buscar mujeres. Apor se interpuso. Le dispararon. Murió tres días después, el Lunes de Pascua.

Murió defendiendo a unas mujeres de unos soldados. En Viernes Santo. En la semana en que la liturgia conmemora a otro que murió interponiéndose entre el poder y los débiles.

Fue beatificado por Juan Pablo II en 1997.

Beato Francisco Coll

Entre los santos del 2 de abril hay también una figura catalana que merece atención: el Beato Francisco Coll, dominico de Vic, que fue exclaustrado injustamente, víctima de las desamortizaciones del siglo XIX que disolvieron las órdenes religiosas en España y que en lugar de abandonar su vocación salió a predicar por toda Cataluña. Sin convento, sin estructura, sin respaldo institucional. Solo con su hábito y su convicción.

Fundó las Hermanas Dominicas de la Anunciata para la educación de jóvenes. Murió en 1875. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1998.

El 2 de abril es Jueves Santo, el día en que la liturgia conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio. Un día en que el santoral ofrece al ermitaño que no quería poder y terminó aconsejando reyes, al joven que agarró del brazo a un prefecto, a la mujer que saludó a los confesores, al obispo que se interpuso ante los soldados y al fraile que siguió siendo fraile cuando le quitaron el convento. Cinco formas distintas de la misma fidelidad a lo que uno sabe que es verdad, cueste lo que cueste.

Todos los santos del 2 de Abril

  • San Francisco de Paula
  • San Affiano de Cesarea
  • Santa Teodora de Tiro
  • San Abundio de Como
  • San Víctor de Capua
  • San Nicecio de Lyon
  • San Eustasio de Luxeuil
  • San Juan Payne
  • Beatos Diego Luis de San Vitores y Pedro Calungsod
  • Beato Leopoldo de Gaiche
  • Santo Domingo Tuoc
  • Beata Isabel Vendramini
  • Beato Francisco Coll
  • Beato Guillermo Apor
  • Beato Nicolás Carneckyj
  • Beata María de San José Alvarado